Y claro, cómo no iba a tener
un apartado la sister en cuestión, la prota…
La historia verdadera
empieza con unos diecinueve o veinte años de batalla continua, pero se nos iba
a hacer un poco largo, así que mejor lo resumo: somos hermanas y nos peleábamos
como tal.
Somos absolutamente
diferentes en todos los aspectos posibles… ella es de playa, yo de montaña; ella
de vino, yo de cerveza; ella de negro y yo de blanco roto, ella ve la peli y yo
me leo el libro… ella es de los Beatles y yo tiro a los Rolling. A ella le
gusta hacer tartas; a mí me gusta comérmelas… y así se solucionó el problema.
Así que a partir de aquí
empieza la verdadera historia: la historia de cómo un blog nos unió.
Por supuesto no fue desde el
principio. Lo de las tartas venía de antes, pero un día decidió hacerse un
recetario online propio y, ya que estaba, lo alojó en un blogspot. Sin tener ni
idea, claro. Hacía las fotos con el teléfono móvil y usaba flash… ¡y estaba
todo lleno de horribles muñecos fondant! Muy bien trabajados, oigan, pero no
dejaban de ser Bob Esponja y Doraemon. Y yo le era sincera y le decía eso, que
me parecía horrible, y ella se enfadaba porque sólo le decía cosas feas.
Pero, no sé cómo, un día
empezamos a entendernos. Ella empezó a escucharme y a hacer otras cosas que me
gustaban más (llevaba ya un tiempo, no eran sus inicios) y yo empecé a ayudarla
con los diseños de blog y las fotos… y parece que la mezcla de ingredientes fue
exitosa, porque su blog sube como la levadura.
Y aunque ella sigue siendo
de chocolate negro y yo de chocolate blanco, hemos encontrado una marca de “cocholate”
con leche que nos encanta a las dos.
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